La Ilustración se difundió por Europa en el siglo XVIII y sirvió de base para las reformas en España. Carlos III implementó un "despotismo ilustrado" como rey de España entre 1759-1788, realizando reformas económicas, administrativas y de infraestructura para modernizar el país pero manteniendo el absolutismo monárquico. Las reformas incluyeron la liberalización del comercio, mejoras en agricultura, transporte, y servicios públicos, entre otras.