La chía fue un alimento básico en Mesoamérica precolombina y continúa siendo importante hoy en día por su alto contenido de ácidos grasos omega-3 y antioxidantes. Originaria del oeste y centro de México, la chía requiere suelos bien drenados y una lluvia semanal mínima de 800 a 900 mm. Se siembra en primavera y se cosecha en verano, proporcionando granos ricos que mejoran la nutrición humana.