La cultura chavín, descubierta en 1919 por Julio César Tello, es reconocida como la cultura matriz del Perú, originándose en la sierra norte del país con un fuerte dominio de la piedra para sus construcciones y esculturas. Su arquitectura se destaca por centros ceremoniales monumentales, siendo Chavín de Huántar el más importante, y su arte incluye monolitos y una cerámica característica. La economía chavín se basaba en la agricultura, la ganadería y la recolección, mientras que su religión se centraba en un culto felínico, reflejando una organización político-social jerárquica con sacerdotes y artesanos.