El documento describe las facultades del presidente como jefe supremo de las fuerzas armadas de México. El presidente tiene el mando de los ejércitos, fuerza aérea y armada, y es responsable de preservar la seguridad interior y defensa exterior del país. El presidente también puede declarar la guerra con la aprobación del Congreso y disponer de la Guardia Nacional con el consentimiento del Senado. Sin embargo, sus poderes tienen dos límites: la necesidad de aprobación del Senado y del Congreso para ciertas decisiones relacionadas con las fuerzas armadas.