La muerte implica cambios no solo emocionales y familiares, sino también en el ámbito legal en México, particularmente en el derecho de sucesiones, que regula la transmisión de bienes, derechos y obligaciones tras el fallecimiento. La apertura de la herencia se da al momento de la muerte, y procede a través de un proceso que puede incluir la aceptación o repudio de la herencia, así como la adjudicación de la misma según un testamento o disposición legal. Los herederos pueden incluir descendientes, cónyuges, ascendientes y parientes colaterales en un orden jerárquico establecido por la ley.