ESCUELA NORMAL SUPERIOR DEL DISTRITO DE BARRANQUILLA
TEMA GENERADOR: TEORIA DE APRENDIZAJE
TEMA: LA DISLEXIA
DOCENTE: MARLON FIGUEROA
ESTUDIANTES: ELIANA RIQUETT
AMALIA PATERNINA
SANDRA MORALES
SEMESTRE: 3 C NOCTURNO
BARRANQUILLA- ATLANTICO
2015
¿Qué es la dislexia?
El término dislexia viene del griego y representa una dificultad en el habla o
la dicción. En la práctica, se refleja como un inconveniente que entorpece y
complica el proceso de aprendizaje, ya que se caracteriza por influir sobre la
capacidad de lectura, escritura, de realizar cálculos y la memoria a corto plazo.
Por lo general, el término es utilizado para mencionar un trastorno que imposibilita
desarrollar la habilidad de leer con normalidad, aunque también se usa para
denotar problemas para escribir (cuadro que, de identificarse de modo apropiado
según los criterios médicos, se conoce como digrafía).
La dislexia es una alteración de origen neurológico, a menudo genética, que
interfiere en la adquisición y el procesamiento del lenguaje. Es de gravedad variable
y se manifiesta por las dificultades en el lenguaje receptivo y expresivo, incluido el
procesamiento fonológico, la lectura, la escritura, la ortografía, la caligrafía y en
ocasiones la aritmética. Se caracteriza porque las adquisiciones de la persona en el
ámbito de la lectoescritura se encuentran muy por debajo del nivel esperado en
función de su inteligencia y su edad cronológica. Es un problema de tipo cognitivo
que afecta aquellas habilidades lingüísticas asociadas con la escritura, la memoria
a corto plazo, la percepción y la secuenciación.
¿Cómo identificarla?
 Lectura muy lenta, siempre por debajo de la media de su edad. Continuos
tartamudeos al leer. Se inventa palabras cuando lee.
 Un disléxico no hace puntuaciones al escribir ni pausas al leer. Se salta
de línea porque su orientación espacial también es diferente. Inversiones en
las sílabas, por ejemplo leen "pardo" por "prado", "persa" por "presa".
Confunden la "p" por la "q" o "d" por "b".
 Omisiones frecuentes cuando leen. Repiten varias veces la misma
palabra o frase al escribir. Torpeza en movimientos y juegos, poca habilidad
con las manos. No distingue la derecha de la izquierda.
 Dificultad para aprender las horas y para orientarse en el tiempo,
comprender los conceptos "ayer y hoy", reconocer las horas, situar en cada
estación los meses del año, etc.
 Baja autoestima, poco interés en los estudios, falta de atención y frecuentes
cambios de humor.
 Acude a un especialista en dislexia si tu hijo tiene más de siete años y no
sabe leer, lo hace invirtiendo las palabras, confundiendo las letras o le
cuesta mucho esfuerzo.
¿Cómo tratar la dislexia?
La dislexia puede ser tratada, y los resultados que se obtienen suelen ser muy
positivos. Para ello es fundamental conseguir un diagnóstico a tiempo y conocer con
precisión el tipo de dislexia que sufre el paciente. En niños hasta los nueve años, el
tratamiento asegura una recuperación total o casi total. Después de los 10 años
resulta más complicado el aprendizaje de determinados parámetros y, por tanto,
suelen requerirse terapias más largas.
El tratamiento de la dislexia debe ser completamente personalizado y adaptado a la
edad y síntomas del paciente; cada niño sufrirá diferentes carencias y requerirá que
se haga especial hincapié en distintos aspectos. La manera de superar la dislexia
consiste básicamente en aprender a leer y escribir de nuevo, adaptando el ritmo de
aprendizaje a las capacidades del niño.
Este es un trabajo muy duro para un niño de cualquier edad, y es muy fácil que
pierdan el interés rápidamente o que se den por vencidos. Por ello, es primordial en
todos los casos crear interés, motivar, y llevar a cabo la terapia con actividades que
no resulten tediosas.
Estrategias a aplicar a un niño con dislexia
1. Haga saber al niño que se interesa por él y que desea ayudarle. Él se siente
inseguro y preocupado por las reacciones del profesor.
2. Establezca criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda
entender, sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera de sus
posibilidades. Evalúe sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel
inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayúdele en los trabajos
en las áreas que necesita mejorar.
3. Dele atención individualizada siempre que sea posible. Hágale saber que puede
preguntar sobre lo que no comprenda.
4. Asegúrese de que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá.
Divide las lecciones en partes y comprueba, paso a paso, que las comprende ¡Un
disléxico no es tonto! Puede comprender muy bien las instrucciones verbales.
5. La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su problema
de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención.
6. Puede requerir más práctica que un estudiante normal para dominar una nueva
técnica.
7. Necesitará ayuda para relacionar los conceptos nuevos con la experiencia previa.
8. Dele tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo. Si no
hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones para
mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y tomar apuntes.
9. Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los
exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de
unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones
oralmente. Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo en
libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento. Tiene una dificultad
tan real como un niño ciego, del que no se espera que obtenga información de un
texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un pasaje correctamente en voz
alta, y aun así no comprender el significado del texto.
10. Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura. Hacerle
notar aquel sobre los que se está trabajando en cada momento.
11. Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen
su mala lectura, escritura y capacidad organizativa.
12. Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los
demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un trabajo
más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo.
13. Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de
señale aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay que
elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible.
14. Es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se desarrolle
su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan aportaciones a la clase.
Evite compararle con otros alumnos en términos negativos (así es como a veces se
consigue que se conviertan en caracteriales). No hacer jamás chistes sobre sus
dificultades. No hacerle leer en voz alta en público contra su voluntad. Es una buena
medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su
autoestima mediante el estímulo y el éxito.
15. Hay que considerar la posibilidad, como se ha dicho antes, de evaluarle con
respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de avaluarle respecto de los otros
alumnos de la clase. (Es la misma filosofía de las adaptaciones curriculares). El
sentimiento de obtener éxito lleva al éxito. El fracaso conduce al fracaso (profecía
que se auto-cumple)
16. Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos
alternativos a la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras,
magnetófonos, tablas de datos... Considero que todo profesional de la enseñanza
debería

Dislexia

  • 1.
    ESCUELA NORMAL SUPERIORDEL DISTRITO DE BARRANQUILLA TEMA GENERADOR: TEORIA DE APRENDIZAJE TEMA: LA DISLEXIA DOCENTE: MARLON FIGUEROA ESTUDIANTES: ELIANA RIQUETT AMALIA PATERNINA SANDRA MORALES SEMESTRE: 3 C NOCTURNO BARRANQUILLA- ATLANTICO 2015
  • 2.
    ¿Qué es ladislexia? El término dislexia viene del griego y representa una dificultad en el habla o la dicción. En la práctica, se refleja como un inconveniente que entorpece y complica el proceso de aprendizaje, ya que se caracteriza por influir sobre la capacidad de lectura, escritura, de realizar cálculos y la memoria a corto plazo. Por lo general, el término es utilizado para mencionar un trastorno que imposibilita desarrollar la habilidad de leer con normalidad, aunque también se usa para denotar problemas para escribir (cuadro que, de identificarse de modo apropiado según los criterios médicos, se conoce como digrafía). La dislexia es una alteración de origen neurológico, a menudo genética, que interfiere en la adquisición y el procesamiento del lenguaje. Es de gravedad variable y se manifiesta por las dificultades en el lenguaje receptivo y expresivo, incluido el procesamiento fonológico, la lectura, la escritura, la ortografía, la caligrafía y en ocasiones la aritmética. Se caracteriza porque las adquisiciones de la persona en el ámbito de la lectoescritura se encuentran muy por debajo del nivel esperado en función de su inteligencia y su edad cronológica. Es un problema de tipo cognitivo que afecta aquellas habilidades lingüísticas asociadas con la escritura, la memoria a corto plazo, la percepción y la secuenciación. ¿Cómo identificarla?  Lectura muy lenta, siempre por debajo de la media de su edad. Continuos tartamudeos al leer. Se inventa palabras cuando lee.  Un disléxico no hace puntuaciones al escribir ni pausas al leer. Se salta de línea porque su orientación espacial también es diferente. Inversiones en las sílabas, por ejemplo leen "pardo" por "prado", "persa" por "presa". Confunden la "p" por la "q" o "d" por "b".  Omisiones frecuentes cuando leen. Repiten varias veces la misma palabra o frase al escribir. Torpeza en movimientos y juegos, poca habilidad con las manos. No distingue la derecha de la izquierda.  Dificultad para aprender las horas y para orientarse en el tiempo, comprender los conceptos "ayer y hoy", reconocer las horas, situar en cada estación los meses del año, etc.  Baja autoestima, poco interés en los estudios, falta de atención y frecuentes cambios de humor.  Acude a un especialista en dislexia si tu hijo tiene más de siete años y no sabe leer, lo hace invirtiendo las palabras, confundiendo las letras o le cuesta mucho esfuerzo.
  • 3.
    ¿Cómo tratar ladislexia? La dislexia puede ser tratada, y los resultados que se obtienen suelen ser muy positivos. Para ello es fundamental conseguir un diagnóstico a tiempo y conocer con precisión el tipo de dislexia que sufre el paciente. En niños hasta los nueve años, el tratamiento asegura una recuperación total o casi total. Después de los 10 años resulta más complicado el aprendizaje de determinados parámetros y, por tanto, suelen requerirse terapias más largas. El tratamiento de la dislexia debe ser completamente personalizado y adaptado a la edad y síntomas del paciente; cada niño sufrirá diferentes carencias y requerirá que se haga especial hincapié en distintos aspectos. La manera de superar la dislexia consiste básicamente en aprender a leer y escribir de nuevo, adaptando el ritmo de aprendizaje a las capacidades del niño. Este es un trabajo muy duro para un niño de cualquier edad, y es muy fácil que pierdan el interés rápidamente o que se den por vencidos. Por ello, es primordial en todos los casos crear interés, motivar, y llevar a cabo la terapia con actividades que no resulten tediosas. Estrategias a aplicar a un niño con dislexia 1. Haga saber al niño que se interesa por él y que desea ayudarle. Él se siente inseguro y preocupado por las reacciones del profesor. 2. Establezca criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda entender, sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera de sus posibilidades. Evalúe sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayúdele en los trabajos en las áreas que necesita mejorar. 3. Dele atención individualizada siempre que sea posible. Hágale saber que puede preguntar sobre lo que no comprenda. 4. Asegúrese de que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá. Divide las lecciones en partes y comprueba, paso a paso, que las comprende ¡Un disléxico no es tonto! Puede comprender muy bien las instrucciones verbales. 5. La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención. 6. Puede requerir más práctica que un estudiante normal para dominar una nueva técnica. 7. Necesitará ayuda para relacionar los conceptos nuevos con la experiencia previa.
  • 4.
    8. Dele tiempo:para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo. Si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones para mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y tomar apuntes. 9. Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones oralmente. Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo en libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento. Tiene una dificultad tan real como un niño ciego, del que no se espera que obtenga información de un texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un pasaje correctamente en voz alta, y aun así no comprender el significado del texto. 10. Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura. Hacerle notar aquel sobre los que se está trabajando en cada momento. 11. Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa. 12. Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo. 13. Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de señale aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay que elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible. 14. Es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se desarrolle su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan aportaciones a la clase. Evite compararle con otros alumnos en términos negativos (así es como a veces se consigue que se conviertan en caracteriales). No hacer jamás chistes sobre sus dificultades. No hacerle leer en voz alta en público contra su voluntad. Es una buena medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su autoestima mediante el estímulo y el éxito. 15. Hay que considerar la posibilidad, como se ha dicho antes, de evaluarle con respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de avaluarle respecto de los otros alumnos de la clase. (Es la misma filosofía de las adaptaciones curriculares). El sentimiento de obtener éxito lleva al éxito. El fracaso conduce al fracaso (profecía que se auto-cumple) 16. Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos alternativos a la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras, magnetófonos, tablas de datos... Considero que todo profesional de la enseñanza debería