La disgrafía puede tratarse mediante un tratamiento personalizado que incluye ejercicios de posición corporal, percepción, visomotricidad, grafomotricidad, grafoescritura y relajación, así como actividades en el hogar como juegos que fortalezcan las habilidades motoras y precalentamiento. El tratamiento en el aula también es importante y requiere comprensión del trastorno y estrategias de apoyo como sentarse cerca del maestro.