Este documento discute los posibles riesgos para la salud del uso excesivo de la tecnología, incluida la adicción a los teléfonos celulares y los trastornos psicológicos como resultado. Señala que aunque la tecnología no es inherentemente mala, su abuso puede conducir a problemas como la depresión y la doble personalidad. Concluye que una regulación adecuada por parte de los padres y la concientización sobre un uso saludable de la tecnología pueden prevenir problemas futuros.