El documento discute las múltiples dimensiones de la persona humana según la doctrina social. La persona no puede ser considerada solo como un individuo o célula, sino que tiene dimensiones espirituales y una unidad de cuerpo y alma. La persona está vinculada al mundo pero también abierta a la trascendencia, y posee inteligencia, voluntad y libertad que la elevan por encima de lo creado.