El diagnóstico rural participativo (DRP) es un enfoque metodológico que fomenta la participación activa de las comunidades en la identificación y solución de problemas locales, especialmente en la gestión de recursos naturales. Este proceso se basa en técnicas visuales y simples, adaptables a la realidad de los pobladores, y promueve la autogestión y sostenibilidad. Su aplicación incluye diagnóstico, planificación, monitoreo y evaluación de proyectos de desarrollo forestal comunitario, respetando y utilizando el conocimiento local.