El documento resume el arte prerrománico europeo, destacando el arte carolingio impulsado por Carlomagno, así como el arte visigodo y asturiano en la Península Ibérica. El estilo carolingio se caracterizó por su influencia bizantina y la Capilla Palatina de Aquisgrán fue su obra más representativa. En Hispania, el arte visigodo se desarrolló en Toledo y el arte asturiano se difundió bajo los reinados de Alfonso II y Ramiro I, con iglesias como Santa María del Naranco.