La arquitectura románica se caracteriza por el uso de bóvedas de cañón y arcos fajones, y soluciones constructivas como contrafuertes, tribunas y ábsides. Las iglesias románicas suelen tener planta de cruz latina, con énfasis en las catedrales de peregrinación a lo largo del Camino de Santiago. Los monasterios desempeñaron un papel importante en la expansión del estilo y el patrocinio del arte religioso.