Las islas Galápagos albergan una gran diversidad de ecosistemas marinos debido a su ubicación entre corrientes frías y cálidas. En 1998 se creó la Reserva Marina de Galápagos para proteger los 140,000 km2 de aguas que rodean el archipiélago y su interacción con los ecosistemas terrestres. La biodiversidad de Galápagos se ve amenazada por fenómenos como El Niño y la pérdida de hábitats.