Las primeras civilizaciones urbanas surgieron alrededor de 6000 a.C. en las orillas fértiles y predecibles de grandes ríos como el Nilo, Tigris y Éufrates. Esto permitió el desarrollo de la agricultura, la aparición de nuevas profesiones y un rápido crecimiento de la población, dando lugar a las primeras ciudades. Estas civilizaciones se caracterizaron por una organización social jerárquica y desigual basada en nuevas normas y leyes, el control de la riqueza por parte