El documento analiza el arte neolítico, destacando su evolución desde la pintura rupestre hasta el arte esquemático, con énfasis en los frescos del levante español y los símbolos encontrados en cuevas, dólmenes y menhires. Se describe la transición de una cultura cazadora a una sociedad agrícola, junto con el desarrollo de la cerámica y la arquitectura, incluyendo los monumentos megalíticos como dólmenes y cromlechs. También se discuten las distintas funciones sociales y religiosas del arte, diferenciando entre las representaciones sagradas y la artesanía utilitaria.