Eisenstein y Riefenstahl utilizaron el cine como herramienta de propaganda política durante las dictaduras totalitarias en Rusia y Alemania. Eisenstein creó películas revolucionarias que promovían el mensaje bolchevique a través de innovadoras técnicas de montaje. Riefenstahl dirigió documentales que glorificaron al nazismo y exaltaron la ideología racial aria a través de impresionantes tomas de masas. Ambos cineastas tuvieron una gran influencia pero también fueron criticados por su estrecha relación