La terapia gestáltica se originó en la década de 1940 y se basa en principios de la psicología de la Gestalt. Se enfoca en el desarrollo del potencial humano a través de la conciencia y la experiencia en el momento presente. Utiliza técnicas expresivas y integrativas para que los clientes se pongan en contacto con partes alienadas de sí mismos y resuelvan situaciones inconclusas.