El documento explora la importancia del konuco campesino como un modelo agrícola sostenible que asegura la soberanía agroalimentaria y refleja la identidad cultural de los venezolanos. Destaca la conexión del konuco con las prácticas ancestrales, el autoabastecimiento y la transmisión de valores, resaltando su papel frente a la agricultura tecnificada. Además, se critica la influencia del eurocentrismo en la agricultura moderna, defendiendo la necesidad de innovar a partir de las tradiciones locales.