El plástico es un material versátil y duradero, utilizado en una variedad de aplicaciones cotidianas, aunque su descomposición puede tardar cientos de años, planteando problemas ambientales significativos. Su producción y uso han sido asociados a numerosos beneficios, desde conservación de alimentos hasta aplicaciones médicas, pero también a riesgos para la salud y el medio ambiente debido a la contaminación y la liberación de químicos tóxicos. A pesar de sus ventajas, la gestión responsable del plástico es crucial para mitigar sus efectos negativos en la salud humana y el entorno natural.