El poema describe la belleza de la mujer guayaquileña y la admiración que siente un hombre hacia ella. Usa metáforas para comparar sus rasgos con elementos de la naturaleza, como su piel con la canela y su cabello con la oscuridad de la noche. El hombre expresa su amor no correspondido y lo que haría para conquistarla y proponerle matrimonio. El poema mantiene la estructura típica de un romance, con versos octosílabos de rima asonante en los pares y libres en los impares.