La educación debe fomentar la capacidad de pensar críticamente, en lugar de solo transmitir información, para formar ciudadanos conscientes y promover una democracia efectiva. A lo largo de la historia, la epistemología ha reflexionado sobre los fundamentos del conocimiento científico, destacando la necesidad de una formación integral que incluya la creatividad y la investigación como herramientas para comprender la realidad. La investigación educativa debe ir más allá de la recolección de datos, buscando un análisis más profundo y significativo que transforme la realidad.