La Escuela de Chicago fue un estilo arquitectónico que emergió a finales del siglo XIX y principios del XX, caracterizado por la introducción de nuevos materiales y técnicas de construcción que dieron lugar a los primeros rascacielos. Este movimiento surgió tras el gran incendio de 1871, que requirió una reconstrucción masiva de la ciudad, permitiendo la creación de edificios innovadores y la definición de un estilo arquitectónico común. Su influencia se extendió más allá de Chicago, impactando el desarrollo arquitectónico en varias ciudades de Estados Unidos y el mundo.