La escuela fisiocrática, surgida en el siglo XVIII, sostiene que la economía funciona mejor sin intervención estatal y que la riqueza proviene de la tierra, destacando la agricultura como la principal fuente de ganancias. Sus representantes más influyentes incluyen a François Quesnay y Anne Robert Jacques Turgot, quienes abogaron por una armonía entre las leyes naturales y las humanas. El documento también aborda la evolución del pensamiento económico y su relevancia actual en el desarrollo económico global.