El estilo internacional surgió en la década de 1920 como una arquitectura moderna funcionalista sin rasgos regionales. Se basaba en principios de estructuras de hormigón y acero a la vista, formas geométricas simples, plantas libres y alejamiento de la tradición. Arquitectos prominentes como Le Corbusier, Mies van der Rohe y Gropius diseñaron obras emblemáticas como la Villa Savoye, el Pabellón de Barcelona y la Casa Farnsworth que definieron este estilo universalista y racional.