El documento aborda la importancia de la ética e integridad en la función pública, definiendo la ética como el estudio del comportamiento humano moral y la integridad como la coherencia entre pensamientos, palabras y acciones. Se enfatiza que las actividades en la administración pública deben orientarse al interés general, garantizando eficiencia y confianza en el servicio. Además, se establecen principios y deberes éticos para los servidores públicos, así como prohibiciones que deben evitarse para asegurar un desempeño correcto.