La Constitución Política de 1886 estableció un estado unitario en Colombia y dividió el poder en tres ramas. Busco limitar las libertades individuales y de prensa, restaurar la pena de muerte y fortalecer el ejército. También devolvió derechos a la iglesia católica y creó un fuerte gobierno centralizado que promovió períodos de paz, aunque restringió libertades fundamentales.