Este documento describe varios hábitos cotidianos que pueden afectar negativamente el cerebro, como no desayunar, comer en exceso, fumar, dormir poco, exponerse a ambientes contaminados y falta de estimulación mental. También presenta formas de prevenir y revertir estos daños, como realizar ejercicios mentales, conversaciones estimulantes y seguir un horario saludable que permita al cerebro descansar y desintoxicarse adecuadamente.