Las emociones provocan reacciones somáticas reguladas por el sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para la lucha o huida acelerando el corazón y otros órganos, mientras que el parasimpático los desacelera. El sistema límbico, incluyendo la amígdala y el hipocampo, procesa las emociones y genera respuestas conductuales e internas a través de conexiones con el hipotálamo.