El documento presenta un protocolo diagnóstico para la fiebre de origen desconocido, adaptado para países en desarrollo. Se organiza en cinco fases que abarcan desde la evaluación clínica básica hasta exploraciones especializadas, enfatizando la importancia de un enfoque sistemático y adaptable a los recursos disponibles. Su objetivo es facilitar el diagnóstico en unidades hospitalarias de América Latina y mejorar la atención médica en este contexto.