Texto de
análisis
Michel Foucoault – el
Panóptico
Prof. Jorge O. López
2
IINNSSTTRRUUMMEENNTTAACCIIÓÓNN YY CCOONNTTRROOLL,, EELL CCOONNTTRROOLL SSOOBBRREE SSIISSTTEEMMAASS NNAATTUURRAALLEESS –– AANNÁÁLLIISSIISS DDEE TTEEXXTTOOSS
MMIICCHHAAEELL FFOOUUCCAAUULLTT –– LLAA SSOOCCIIEEDDAADD YY EELL PPAANNÓÓPPTTIICCOO
 Introducción
El filósofo francés Michel Foucault, fallecido en el año 1984, es un autor central en cualquier análisis de las relaciones
entre formas políticas y tecnologías de administración de espacios y cuerpos en la modernidad. A partir de su tesis
doctoral titulada “Historia de la locura en la época clásica”, publicada en Francia en 1964, Foucault atrajo la atención
del mundo filosófico y político por la radicalidad de su pensamiento. Si bien el interés por el tema del poder se mantiene
durante toda su obra, sus investigaciones podrían separarse en tres etapas. En una primera época analizó los campos
de saber en los cuales estamos insertos. Estos campos de saber constituyen la mentalidad de una época y demarcan
el territorio de lo pensable como también marcan los límites de aquello que quedará afuera y podemos denominar co-
mo lo “impensado”. El campo de saber de cada época define lo que en esa época se denomina verdad. Lo opuesto a
esa verdad no es la mentira sino algo aún más radical: lo que no puede ser siquiera enunciado, pensado, propuesto o
visto. El campo de saber en una época dada nos constituye y a través de él “somos hablados” y ponemos en circula-
ción discursos dominantes.
En una segunda etapa Foucault investigó las redes de poder y en esas redes encontró las llamadas instituciones de
encierro. En esas instituciones pasamos parte de nuestras vidas y conforman los espacios por los que circulamos des-
de la infancia: la escuela, el ejército, la fábrica, el hospital, la cárcel. Una tercera etapa final de Foucault estuvo dedica-
da al estudio de la ética de la época histórica en que vivimos y nos constituye como sujetos: denominó este objeto de
estudio con el nombre de etopoética. En esta clase nos abordaremos la segunda etapa, aquella que analiza las tecno-
logías que utiliza el poder para controlar los espacios e imponer una política a los cuerpos y conciencias, según el au-
tor. Mientras que las propuestas jurídico políticas de la modernidad afirmaban que las personas eran sujetos libres de
derecho, Foucault afirmó que subterráneamente se construían fuertes mecanismos de regulación y vigilancia sobre los
cuerpos.
 El cuerpo
El cuerpo es uno de los ejes articuladores de toda la obra de Foucault. El cuerpo es el lugar en que la historia se inscri-
be, y el análisis histórico se encuentra en la articulación del cuerpo y de la historia. El análisis histórico debe, por lo
tanto, mostrar el cuerpo impregnado de historia y a la historia como moldeadora del cuerpo. Foucault no entiende el
cuerpo como mera anatomía, sino como algo que escapa de cualquier organización y organigrama de poder; sin em-
bargo el organigrama se inscribe en el cuerpo desde la infancia estableciendo posturas, gestos, ritos, e incluso adies-
trando los sentidos. En esta noción Foucault llega al extremo: no olfateamos como queremos, ni escuchamos como
queremos, no vemos lo que queremos, sino del modo en que fuimos instruidos mediante diversas instituciones y dis-
cursos a sentir con el cuerpo. La gestualidad, el movimiento en los espacios institucionales (como también en la ciu-
dad) están regulados por el poder.
Por poder no debemos entender una mesa ejecutiva de grandes poderosos, sino más bien las fuerzas sociales que
operan constantemente en la escuela, la familia, las prisiones y todas las instituciones. Según Foucault el poder no
necesita un centro, sino que se despliega y ejerce de manera descentralizada y en red. Lo hace mediante reglamentos,
normas de conducta obligadas o sugeridas, ideas de verdad y saber. El poder opera mediante discursos, y por lo tanto
hoy podríamos incluir a los medios de comunicación entre las instituciones en las que se teje, produce y reproduce el
poder.
 Microfísica del poder y campos de saber
Según Foucault no hay un poder central y regulador, sino que este opera en redes. Foucault denomina a esta forma de
circulación de poder micropoderes o microfísica del poder. En la década del sesenta analizó los discursos que constitu-
yen campos de saber. Y el primer discurso que analiza es el saber médico de la locura. Antes de que se desarrollen los
saberes médicos psiquiátricos la locura era tratada como posesión por Dios o por el demonio. Si el loco estaba poseído
por Dios se lo toleraba y clasificaba como el tonto del pueblo, se lo maltrataba un poco, pero se lo toleraba. Si estaba
poseído por el demonio la cosa se ponía peor: existía entonces la “nave de los locos” que una vez al año pasaba por
los principales ríos de Europa, recogiendo locos, y llevándolos a alta mar.
La época moderna en lugar de como una posesión sobrenatural pasó a considerar la locura como enfermedad. De ahí
comprendemos el nacimiento de teorías médicas, ya no religiosas, sobre los locos. Así fue que el loco comienza a ser
excluido de la sociedad mediante una inclusión en una institución de encierro: primero el hospital general, y luego el
psiquiátrico. En este punto es necesario aclarar que para Foucault el pasaje del discurso de la locura como posesión al
discurso médico de la locura como enfermedad no hay ninguna evolución –tampoco involución-; más bien se trata de
un cambio de paradigma o mentalidad social. Este primer ejemplo nos sirve para comprender de qué modo un “saber” -
sea religioso o científico- opera sobre el cuerpo e incluso marca su destino. Y a su vez que esos saberes son históricos
y se relacionan con el poder (retomaremos este tema más adelante). También podemos ver en el análisis de Foucault
que el poder es microfísico, se teje históricamente y se articula en diversos saberes y prácticas –como veremos el en-
cierro del cuerpo del loco es contemporáneo al nacimiento de la prisión-.
Foucault sostiene que si bien en los campos de saber hay discursos científicos, también los hay populares; es en el
entrecruzamiento de ellos que se constituye un saber-poder. Foucault analiza los campos de saber de cada época con
el ánimo de encontrar respuesta a por qué en Occidente no se tolera la diferencia, por qué se excluye a los diferentes.
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 La cárcel y el panóptico
Esta deriva en sus intereses llevó a Foucault a estudiar las formas modernas de exclusión y castigo. La cárcel es tanto
una forma de exclusión social –del criminal, del peligroso- como también de castigo. La cárcel surge como institución a
fines del siglo XVIII. Antes había castigos, pero no cárceles. El trabajo que mejor expresa esta investigación es Vigilar y
castigar
1
. Apenas comienza el libro leemos en detalle el modo en que un hombre es puesto en una rueda y al cual se
lo tortura lentamente durante horas. Lo abren, le extraen los órganos y se los muestran a él mismo mientras todavía
estaba vivo. A su vez, el escenario de tortura de los verdugos era público, y el castigo al delincuente un espectáculo del
pueblo.
Con el nacimiento de la cárcel cambia completamente la forma de castigo. Al cuerpo se lo recluye, se lo castiga en
privado y no se lo tortura sino quitándole libertad de uso del tiempo. En el nacimiento de la prisión está la clave de lo
que Foucault denominó sociedad de la vigilancia. Esa sociedad nace con una tecnología, un invento preciso llamado
panóptico. El panóptico fue la forma económica de lograr una mirada total sobre la población carcelaria. Se trata de una
torre central de vigilancia desde la cual una sola persona puede mirar a muchos presos colocados cada uno en su cel-
da. Y a su vez, el sistema de celosías de la ventana de la torre no permite ver al vigilante logrando de este modo que
los presos nunca sepan cuando están siendo observados. El objetivo: lograr económicamente una observación y vigi-
lancia constante de los encerrados; y que éstos al no saber cuándo son observados sientan constantemente la mirada
institucional. La estructura panóptica de vigilancia puede ser encontrada en otras arquitecturas y disposiciones espacia-
les: en la escuela, el hospital, la fábrica y el ejército; pero comenzó en la prisión.
Si para Foucault la vigilancia y el panóptico son características de la modernidad, la pregunta que surge es ¿por qué?
La sociedad liberal moderna, el liberalismo y los principios de la revolución francesa construyeron idealmente sujetos
libres, ciudadanos. Pero el problema del liberalismo fue desde sus inicios cómo educar, disciplinar, ordenar a las masas
en teoría libres pero que a su vez deberían comportarse como ciudadanos normales y trabajadores. El liberalismo polí-
tico es socio del sistema económico capitalista, y ambos necesitan trabajadores que produzcan riquezas. Según Fou-
cault no hay tendencia innata al trabajo (y menos al trabajo para un capataz), por lo tanto fue necesario crear en los
hombres el deseo de trabajar y los valores vinculados al trabajo. También fue necesario crear en los hombre normas de
conducta corporales coherentes con la fábrica y lo que el sistema económico construye como normal.
Aquí podemos extraer dos conclusiones desde el punto de vista de Foucault: 1) La modernidad y el capitalismo necesi-
taron construir tecnologías de vigilancia y discursos modeladores de la subjetividad (formas de pensar, saber, modos
de la verdad). 2) La modernidad y el capitalismo actuó encerrando al cuerpo varias horas al día o meses en diversas
instituciones (la cárcel, la fábrica) para normalizarlo e incluirlo en la sociedad. Se trata entonces de garantizar integra-
ción y ciudadanía a cambio de exclusión y vigilancia.
En este punto es necesario aclarar que el poder no logra nunca sus objetivos plenamente según Foucault. Siempre hay
resistencias, puntos de fuga o ciegos para el poder, discursos alternativos. No todo es panóptico y vigilancia.
Según Foucault el poder es: relacional (esto quiere decir que opera en relaciones), no se ejerce solamente de arriba
hacia abajo, de ricos a pobres (atraviesa y se multiplica en todas las clases sociales), y siempre engendra resistencia.
 Anatomopolítica y biopolítica
La modernidad operó sobre los cuerpos mediante dos grandes tecnologías de control: la anatomopolítica y la biopolíti-
ca. La anatomopolítica reúne a todas las tecnologías que hacen blanco sobre el cuerpo individual en las instituciones
de encierro (reglamentos de formación de filas en cárceles, reglamentos de posición del cuerpo en el pupitre en las
escuelas del siglo XIX, normas de conducta, posición e higiene del cuerpo de los soldados en el ejército, son ejemplos).
En cambio la biopolítica reúne a todas las tecnologías que hacen blanco sobre el cuerpo de la población (políticas y
leyes de reproducción, de educación sexual, de salud, de reclutamiento para el ejército). A las biopolíticas les es im-
prescindible para implementarse utilizar saberes y técnicas como la estadística, la encuesta, el censo.
La anatomopolítica aparece por ejemplo en Prusia, cuando Federico Guillermo organiza su ejército en el siglo XVIII e
impone a sus soldados una disciplina dura y planificada mediante el adiestramiento continuo. También en Prusia po-
demos encontrar un ejemplo claro de biopolítica. Ernst Engel, director de la oficina estadística del Estado prusiano en
1860 sostenía:
“A fin de obtener una representación precisa, la investigación estadística acompaña al individuo durante toda
su existencia terrenal. Esa investigación tiene en cuenta el nacimiento del individuo, su bautismo, sus vacunas,
su secuela y su aprovechamiento escolar [...] Y una vez que llega a ser un hombre, tiene en cuenta su físico y
su capacidad para llevar armas. También lo acompaña en los pasos siguientes de su marcha por la vida; toma
nota de la ocupación elegida, dónde establece su hogar y cómo maneja dicho hogar [...] Las estadísticas lo si-
guen si las cosas le van bien y también cuando le van mal. Si en su vida sufre un naufragio, si padece contra-
tiempos materiales, morales o espirituales, las estadísticas toman nota de todo eso. La estadística sólo aban-
dona al hombre después de su muerte [...] y consignando las causas que determinaron su fin”
2
Según Foucault entonces se trataba de conocer para regular la conducta humana con la finalidad de adiestrarla para
las necesidades del capitalismo y el Estado moderno. No se trataba de imponer simplemente por la fuerza un orden
determinado, sino de –como señalamos al principio- integrar a los individuos en el campo de la producción. Y la pro-
1
Michel Foucault, Vigilar y castigar, México, Siglo XXI, VVEE.
2
Citado por Ian Hacking, La domesticación del azar. La erosión del determinismo y el nacimiento de las ciencias del caos, Barce-
lona, Gedisa, 1995, p. 63.
4
ducción, además de económica es discursiva. Entonces no sólo se trata de lograr estadísticas mediante la coerción,
sino de convertir a las mismas estadísticas en regímenes o formas de verdad aceptadas por todos. En definitiva la par-
ticipación en la encuesta o censo debe ser voluntaria, y sus resultados considerados verdad (perteneces al campo de
saber-poder moderno). De ahí la importancia para el poder de que las personas digan la verdad, no tanto obligadamen-
te, sino que quieran decir la verdad. Pues es en la ¨verdad¨ (siempre histórica) donde el poder se multiplica y reproduce
lo pensable –y lo impensable- en cada época.
GGIILLLLEESS DDEELLEEUUZZEE.. SSOOCCIIEEDDAADD DDEE CCOONNTTRROOLL
 Introducción
Hacia 1978, era evidente que la sociedad de las instituciones de encierro y del capitalismo de producción industrial en
los países centrales estaba en crisis. El mismo Michel Foucault lo advirtió en una conferencia dada en el Instituto Fran-
co-Japonés de Kyoto. Él mismo observaba que la disciplina que había sido tan eficaz para el poder en los siglos XIX y
XX comenzaba a perder eficacia en el nuevo contexto de producción, de sociedad de consumo y nuevas tecnologías.
Incluso llegó a afirmar que ya era una obligación pensar en una sociedad sin disciplinas, aunque no sin nuevas formas
de poder.
El texto de Dilles Deleuze “Post-scriptum a las sociedades de control” que tenemos por bibliografía de esta clase afirma
que “Lo que importa es que estamos al principio de algo”. Es decir que intuye junto a Foucault que las instituciones de
encierro ya no son tan eficaces y que el poder se ejerce de otro modo.
 Tecnologías de la información y control social
La crisis de las instituciones de encierro está relacionada con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información
y de la comunicación. Como señala Deleuze: “Las sociedades disciplinarias recientes se equiparaban con máquinas
energéticas [...]; las sociedades de control operan sobre máquinas de tercer tipo, máquinas informáticas y ordenado-
res”. Las tecnologías de control de la población no se realizan en lugares de encierro sino espacios de circulación, “li-
bres” o “abiertos”. Las cámaras de vigilancia de circuito cerrado en toda clase de negocios, en los edificios “inteligen-
tes” que registran entradas y salidas de personas, en los intercambios de paquetes de información estadística y de
consumo entre el sector público y privado, son formas de extraer un saber y lograr vigilancia sobre la población. El sa-
ber en la actualidad se extrae de un individuo en permanente circulación. Supongamos que una persona utiliza un celu-
lar en un shopping en el que es filmado por una cámara de vigilancia, decide no comprar nada, camina unas cuadras y
en otro negocio efectúa una compra con una tarjeta de crédito. Luego toma un taxi que cuenta con vigilancia satelital,
paga un ticket en la autopista, llega a la casa y se conecta a Internet. Ahora intentemos imaginar cuantas señales emi-
tió ese sujeto en su recorrido y cuantos datos susceptibles de ser construidos en un saber sobre él mediante tecnolog-
ías de vigilancia y localización. Tales datos, en lugar de ser útiles para la inclusión del sujeto en la norma productiva,
son útiles para la inclusión del sujeto en el mercado de consumo.
 El cuerpo emisor de señales
En la sociedad de consumo las personas no necesitan ser encerradas para ser vigiladas, ni sus cuerpos adiestrados
para la producción. El cuerpo debe ser conformado en emisor de señales que permitan una mejor organización de la
oferta y a su vez el cuerpo debe ser conformado en un cuerpo adiestrado para el consumo. En las sociedades discipli-
narias el cuerpo era cantera de extracción de energía para la producción fabril. La organización y las tecnologías de la
vigilancia se orientaban a mejorar la producción. En cambio en las sociedades de control el cuerpo pasa a ser emisor
de datos, de señales, de información. No hay extracción sino modulación en el marco de una economía de consumo.
Lo que interesa al poder es “la posición de un elemento en un lugar abierto, animal en una reserva, hombre en una
empresa”, señala Deleuze. En otras palabras la posición en la circulación constante de la información y las señales de
los cuerpos constituye una modulación que es la base de la sociedad de la información y la economía de consumo. El
cuerpo en un espacio abierto emite las señales necesarias para conformar las estadísticas y el marketing necesario
para una mejor planificación del consumo
Según Deleuze, lo que estaría ocurriendo sería el paso de la anatomopolítica del cuerpo-máquina a la anatomopolítica
del cuerpo-señal. Esta nueva anatomopolítica participa en un nuevo régimen de verdad en el cual el cuerpo para a ser
pensable en términos de “información”. Entonces el cuerpo en lugar de ser una máquina de producir –como era el
cuerpo del obrero en la fábrica-, es una máquina de comunicar. El cuerpo es espacio de inscripción y emisión de sig-
nos. Inclusive el discurso biogenético concibe el cuerpo como compuesto de genes que en último instancia son infor-
mación. Nuevamente, como cuando concluíamos en apartado sobre Foucault, en la sociedad no se trata de obligar al
individuo a emitir información sino de que desee hacerlo, y en forma constante.
Bueno, hasta aquí el tema de hoy. Dos perspectivas sobre la relación entre tecnologías y poder. Es obvio que Foucault
y Deleuze no serían buenos amigos para salir de compras, y quizá no alcanzaron a ver el potencial transformador –en
un sentido de resistencias al poder y creación de nuevos discursos- de las nuevas tecnologías. Sin embargo, sus posi-
ciones nos conducen a pensar críticamente sobre nuestra cotidianeidad y nuestro trato habitual con las tecnologías.
Espero que no se hayan deprimido, y en el caso de leer el caso del pobre despellejado mencionado en Vigilar y casti-
gar recomiendo no hacerlo a la hora de la cena, Foucault es demasiado detallista.
AACCTTIIVVIIDDAADD: Analizar el texto propuesto y luego construir un mapa conceptual con las ideas principales. Explique el
concepto de panóptico social y de por lo menos dos ejemplos diferentes del concepto. Explique las concepciones políti-
cas. Como se organiza y trabaja el poder para Foucault (visto desde el control).Cuál es la opinión de Deleuze acerca
de las instituciones de control (encierro) en la actualidad. Que es la anatomo política para Deleuze?

Foucault y el control natural

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    Texto de análisis Michel Foucoault– el Panóptico Prof. Jorge O. López
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    2 IINNSSTTRRUUMMEENNTTAACCIIÓÓNN YY CCOONNTTRROOLL,,EELL CCOONNTTRROOLL SSOOBBRREE SSIISSTTEEMMAASS NNAATTUURRAALLEESS –– AANNÁÁLLIISSIISS DDEE TTEEXXTTOOSS MMIICCHHAAEELL FFOOUUCCAAUULLTT –– LLAA SSOOCCIIEEDDAADD YY EELL PPAANNÓÓPPTTIICCOO  Introducción El filósofo francés Michel Foucault, fallecido en el año 1984, es un autor central en cualquier análisis de las relaciones entre formas políticas y tecnologías de administración de espacios y cuerpos en la modernidad. A partir de su tesis doctoral titulada “Historia de la locura en la época clásica”, publicada en Francia en 1964, Foucault atrajo la atención del mundo filosófico y político por la radicalidad de su pensamiento. Si bien el interés por el tema del poder se mantiene durante toda su obra, sus investigaciones podrían separarse en tres etapas. En una primera época analizó los campos de saber en los cuales estamos insertos. Estos campos de saber constituyen la mentalidad de una época y demarcan el territorio de lo pensable como también marcan los límites de aquello que quedará afuera y podemos denominar co- mo lo “impensado”. El campo de saber de cada época define lo que en esa época se denomina verdad. Lo opuesto a esa verdad no es la mentira sino algo aún más radical: lo que no puede ser siquiera enunciado, pensado, propuesto o visto. El campo de saber en una época dada nos constituye y a través de él “somos hablados” y ponemos en circula- ción discursos dominantes. En una segunda etapa Foucault investigó las redes de poder y en esas redes encontró las llamadas instituciones de encierro. En esas instituciones pasamos parte de nuestras vidas y conforman los espacios por los que circulamos des- de la infancia: la escuela, el ejército, la fábrica, el hospital, la cárcel. Una tercera etapa final de Foucault estuvo dedica- da al estudio de la ética de la época histórica en que vivimos y nos constituye como sujetos: denominó este objeto de estudio con el nombre de etopoética. En esta clase nos abordaremos la segunda etapa, aquella que analiza las tecno- logías que utiliza el poder para controlar los espacios e imponer una política a los cuerpos y conciencias, según el au- tor. Mientras que las propuestas jurídico políticas de la modernidad afirmaban que las personas eran sujetos libres de derecho, Foucault afirmó que subterráneamente se construían fuertes mecanismos de regulación y vigilancia sobre los cuerpos.  El cuerpo El cuerpo es uno de los ejes articuladores de toda la obra de Foucault. El cuerpo es el lugar en que la historia se inscri- be, y el análisis histórico se encuentra en la articulación del cuerpo y de la historia. El análisis histórico debe, por lo tanto, mostrar el cuerpo impregnado de historia y a la historia como moldeadora del cuerpo. Foucault no entiende el cuerpo como mera anatomía, sino como algo que escapa de cualquier organización y organigrama de poder; sin em- bargo el organigrama se inscribe en el cuerpo desde la infancia estableciendo posturas, gestos, ritos, e incluso adies- trando los sentidos. En esta noción Foucault llega al extremo: no olfateamos como queremos, ni escuchamos como queremos, no vemos lo que queremos, sino del modo en que fuimos instruidos mediante diversas instituciones y dis- cursos a sentir con el cuerpo. La gestualidad, el movimiento en los espacios institucionales (como también en la ciu- dad) están regulados por el poder. Por poder no debemos entender una mesa ejecutiva de grandes poderosos, sino más bien las fuerzas sociales que operan constantemente en la escuela, la familia, las prisiones y todas las instituciones. Según Foucault el poder no necesita un centro, sino que se despliega y ejerce de manera descentralizada y en red. Lo hace mediante reglamentos, normas de conducta obligadas o sugeridas, ideas de verdad y saber. El poder opera mediante discursos, y por lo tanto hoy podríamos incluir a los medios de comunicación entre las instituciones en las que se teje, produce y reproduce el poder.  Microfísica del poder y campos de saber Según Foucault no hay un poder central y regulador, sino que este opera en redes. Foucault denomina a esta forma de circulación de poder micropoderes o microfísica del poder. En la década del sesenta analizó los discursos que constitu- yen campos de saber. Y el primer discurso que analiza es el saber médico de la locura. Antes de que se desarrollen los saberes médicos psiquiátricos la locura era tratada como posesión por Dios o por el demonio. Si el loco estaba poseído por Dios se lo toleraba y clasificaba como el tonto del pueblo, se lo maltrataba un poco, pero se lo toleraba. Si estaba poseído por el demonio la cosa se ponía peor: existía entonces la “nave de los locos” que una vez al año pasaba por los principales ríos de Europa, recogiendo locos, y llevándolos a alta mar. La época moderna en lugar de como una posesión sobrenatural pasó a considerar la locura como enfermedad. De ahí comprendemos el nacimiento de teorías médicas, ya no religiosas, sobre los locos. Así fue que el loco comienza a ser excluido de la sociedad mediante una inclusión en una institución de encierro: primero el hospital general, y luego el psiquiátrico. En este punto es necesario aclarar que para Foucault el pasaje del discurso de la locura como posesión al discurso médico de la locura como enfermedad no hay ninguna evolución –tampoco involución-; más bien se trata de un cambio de paradigma o mentalidad social. Este primer ejemplo nos sirve para comprender de qué modo un “saber” - sea religioso o científico- opera sobre el cuerpo e incluso marca su destino. Y a su vez que esos saberes son históricos y se relacionan con el poder (retomaremos este tema más adelante). También podemos ver en el análisis de Foucault que el poder es microfísico, se teje históricamente y se articula en diversos saberes y prácticas –como veremos el en- cierro del cuerpo del loco es contemporáneo al nacimiento de la prisión-. Foucault sostiene que si bien en los campos de saber hay discursos científicos, también los hay populares; es en el entrecruzamiento de ellos que se constituye un saber-poder. Foucault analiza los campos de saber de cada época con el ánimo de encontrar respuesta a por qué en Occidente no se tolera la diferencia, por qué se excluye a los diferentes.
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    3  La cárcely el panóptico Esta deriva en sus intereses llevó a Foucault a estudiar las formas modernas de exclusión y castigo. La cárcel es tanto una forma de exclusión social –del criminal, del peligroso- como también de castigo. La cárcel surge como institución a fines del siglo XVIII. Antes había castigos, pero no cárceles. El trabajo que mejor expresa esta investigación es Vigilar y castigar 1 . Apenas comienza el libro leemos en detalle el modo en que un hombre es puesto en una rueda y al cual se lo tortura lentamente durante horas. Lo abren, le extraen los órganos y se los muestran a él mismo mientras todavía estaba vivo. A su vez, el escenario de tortura de los verdugos era público, y el castigo al delincuente un espectáculo del pueblo. Con el nacimiento de la cárcel cambia completamente la forma de castigo. Al cuerpo se lo recluye, se lo castiga en privado y no se lo tortura sino quitándole libertad de uso del tiempo. En el nacimiento de la prisión está la clave de lo que Foucault denominó sociedad de la vigilancia. Esa sociedad nace con una tecnología, un invento preciso llamado panóptico. El panóptico fue la forma económica de lograr una mirada total sobre la población carcelaria. Se trata de una torre central de vigilancia desde la cual una sola persona puede mirar a muchos presos colocados cada uno en su cel- da. Y a su vez, el sistema de celosías de la ventana de la torre no permite ver al vigilante logrando de este modo que los presos nunca sepan cuando están siendo observados. El objetivo: lograr económicamente una observación y vigi- lancia constante de los encerrados; y que éstos al no saber cuándo son observados sientan constantemente la mirada institucional. La estructura panóptica de vigilancia puede ser encontrada en otras arquitecturas y disposiciones espacia- les: en la escuela, el hospital, la fábrica y el ejército; pero comenzó en la prisión. Si para Foucault la vigilancia y el panóptico son características de la modernidad, la pregunta que surge es ¿por qué? La sociedad liberal moderna, el liberalismo y los principios de la revolución francesa construyeron idealmente sujetos libres, ciudadanos. Pero el problema del liberalismo fue desde sus inicios cómo educar, disciplinar, ordenar a las masas en teoría libres pero que a su vez deberían comportarse como ciudadanos normales y trabajadores. El liberalismo polí- tico es socio del sistema económico capitalista, y ambos necesitan trabajadores que produzcan riquezas. Según Fou- cault no hay tendencia innata al trabajo (y menos al trabajo para un capataz), por lo tanto fue necesario crear en los hombres el deseo de trabajar y los valores vinculados al trabajo. También fue necesario crear en los hombre normas de conducta corporales coherentes con la fábrica y lo que el sistema económico construye como normal. Aquí podemos extraer dos conclusiones desde el punto de vista de Foucault: 1) La modernidad y el capitalismo necesi- taron construir tecnologías de vigilancia y discursos modeladores de la subjetividad (formas de pensar, saber, modos de la verdad). 2) La modernidad y el capitalismo actuó encerrando al cuerpo varias horas al día o meses en diversas instituciones (la cárcel, la fábrica) para normalizarlo e incluirlo en la sociedad. Se trata entonces de garantizar integra- ción y ciudadanía a cambio de exclusión y vigilancia. En este punto es necesario aclarar que el poder no logra nunca sus objetivos plenamente según Foucault. Siempre hay resistencias, puntos de fuga o ciegos para el poder, discursos alternativos. No todo es panóptico y vigilancia. Según Foucault el poder es: relacional (esto quiere decir que opera en relaciones), no se ejerce solamente de arriba hacia abajo, de ricos a pobres (atraviesa y se multiplica en todas las clases sociales), y siempre engendra resistencia.  Anatomopolítica y biopolítica La modernidad operó sobre los cuerpos mediante dos grandes tecnologías de control: la anatomopolítica y la biopolíti- ca. La anatomopolítica reúne a todas las tecnologías que hacen blanco sobre el cuerpo individual en las instituciones de encierro (reglamentos de formación de filas en cárceles, reglamentos de posición del cuerpo en el pupitre en las escuelas del siglo XIX, normas de conducta, posición e higiene del cuerpo de los soldados en el ejército, son ejemplos). En cambio la biopolítica reúne a todas las tecnologías que hacen blanco sobre el cuerpo de la población (políticas y leyes de reproducción, de educación sexual, de salud, de reclutamiento para el ejército). A las biopolíticas les es im- prescindible para implementarse utilizar saberes y técnicas como la estadística, la encuesta, el censo. La anatomopolítica aparece por ejemplo en Prusia, cuando Federico Guillermo organiza su ejército en el siglo XVIII e impone a sus soldados una disciplina dura y planificada mediante el adiestramiento continuo. También en Prusia po- demos encontrar un ejemplo claro de biopolítica. Ernst Engel, director de la oficina estadística del Estado prusiano en 1860 sostenía: “A fin de obtener una representación precisa, la investigación estadística acompaña al individuo durante toda su existencia terrenal. Esa investigación tiene en cuenta el nacimiento del individuo, su bautismo, sus vacunas, su secuela y su aprovechamiento escolar [...] Y una vez que llega a ser un hombre, tiene en cuenta su físico y su capacidad para llevar armas. También lo acompaña en los pasos siguientes de su marcha por la vida; toma nota de la ocupación elegida, dónde establece su hogar y cómo maneja dicho hogar [...] Las estadísticas lo si- guen si las cosas le van bien y también cuando le van mal. Si en su vida sufre un naufragio, si padece contra- tiempos materiales, morales o espirituales, las estadísticas toman nota de todo eso. La estadística sólo aban- dona al hombre después de su muerte [...] y consignando las causas que determinaron su fin” 2 Según Foucault entonces se trataba de conocer para regular la conducta humana con la finalidad de adiestrarla para las necesidades del capitalismo y el Estado moderno. No se trataba de imponer simplemente por la fuerza un orden determinado, sino de –como señalamos al principio- integrar a los individuos en el campo de la producción. Y la pro- 1 Michel Foucault, Vigilar y castigar, México, Siglo XXI, VVEE. 2 Citado por Ian Hacking, La domesticación del azar. La erosión del determinismo y el nacimiento de las ciencias del caos, Barce- lona, Gedisa, 1995, p. 63.
  • 4.
    4 ducción, además deeconómica es discursiva. Entonces no sólo se trata de lograr estadísticas mediante la coerción, sino de convertir a las mismas estadísticas en regímenes o formas de verdad aceptadas por todos. En definitiva la par- ticipación en la encuesta o censo debe ser voluntaria, y sus resultados considerados verdad (perteneces al campo de saber-poder moderno). De ahí la importancia para el poder de que las personas digan la verdad, no tanto obligadamen- te, sino que quieran decir la verdad. Pues es en la ¨verdad¨ (siempre histórica) donde el poder se multiplica y reproduce lo pensable –y lo impensable- en cada época. GGIILLLLEESS DDEELLEEUUZZEE.. SSOOCCIIEEDDAADD DDEE CCOONNTTRROOLL  Introducción Hacia 1978, era evidente que la sociedad de las instituciones de encierro y del capitalismo de producción industrial en los países centrales estaba en crisis. El mismo Michel Foucault lo advirtió en una conferencia dada en el Instituto Fran- co-Japonés de Kyoto. Él mismo observaba que la disciplina que había sido tan eficaz para el poder en los siglos XIX y XX comenzaba a perder eficacia en el nuevo contexto de producción, de sociedad de consumo y nuevas tecnologías. Incluso llegó a afirmar que ya era una obligación pensar en una sociedad sin disciplinas, aunque no sin nuevas formas de poder. El texto de Dilles Deleuze “Post-scriptum a las sociedades de control” que tenemos por bibliografía de esta clase afirma que “Lo que importa es que estamos al principio de algo”. Es decir que intuye junto a Foucault que las instituciones de encierro ya no son tan eficaces y que el poder se ejerce de otro modo.  Tecnologías de la información y control social La crisis de las instituciones de encierro está relacionada con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Como señala Deleuze: “Las sociedades disciplinarias recientes se equiparaban con máquinas energéticas [...]; las sociedades de control operan sobre máquinas de tercer tipo, máquinas informáticas y ordenado- res”. Las tecnologías de control de la población no se realizan en lugares de encierro sino espacios de circulación, “li- bres” o “abiertos”. Las cámaras de vigilancia de circuito cerrado en toda clase de negocios, en los edificios “inteligen- tes” que registran entradas y salidas de personas, en los intercambios de paquetes de información estadística y de consumo entre el sector público y privado, son formas de extraer un saber y lograr vigilancia sobre la población. El sa- ber en la actualidad se extrae de un individuo en permanente circulación. Supongamos que una persona utiliza un celu- lar en un shopping en el que es filmado por una cámara de vigilancia, decide no comprar nada, camina unas cuadras y en otro negocio efectúa una compra con una tarjeta de crédito. Luego toma un taxi que cuenta con vigilancia satelital, paga un ticket en la autopista, llega a la casa y se conecta a Internet. Ahora intentemos imaginar cuantas señales emi- tió ese sujeto en su recorrido y cuantos datos susceptibles de ser construidos en un saber sobre él mediante tecnolog- ías de vigilancia y localización. Tales datos, en lugar de ser útiles para la inclusión del sujeto en la norma productiva, son útiles para la inclusión del sujeto en el mercado de consumo.  El cuerpo emisor de señales En la sociedad de consumo las personas no necesitan ser encerradas para ser vigiladas, ni sus cuerpos adiestrados para la producción. El cuerpo debe ser conformado en emisor de señales que permitan una mejor organización de la oferta y a su vez el cuerpo debe ser conformado en un cuerpo adiestrado para el consumo. En las sociedades discipli- narias el cuerpo era cantera de extracción de energía para la producción fabril. La organización y las tecnologías de la vigilancia se orientaban a mejorar la producción. En cambio en las sociedades de control el cuerpo pasa a ser emisor de datos, de señales, de información. No hay extracción sino modulación en el marco de una economía de consumo. Lo que interesa al poder es “la posición de un elemento en un lugar abierto, animal en una reserva, hombre en una empresa”, señala Deleuze. En otras palabras la posición en la circulación constante de la información y las señales de los cuerpos constituye una modulación que es la base de la sociedad de la información y la economía de consumo. El cuerpo en un espacio abierto emite las señales necesarias para conformar las estadísticas y el marketing necesario para una mejor planificación del consumo Según Deleuze, lo que estaría ocurriendo sería el paso de la anatomopolítica del cuerpo-máquina a la anatomopolítica del cuerpo-señal. Esta nueva anatomopolítica participa en un nuevo régimen de verdad en el cual el cuerpo para a ser pensable en términos de “información”. Entonces el cuerpo en lugar de ser una máquina de producir –como era el cuerpo del obrero en la fábrica-, es una máquina de comunicar. El cuerpo es espacio de inscripción y emisión de sig- nos. Inclusive el discurso biogenético concibe el cuerpo como compuesto de genes que en último instancia son infor- mación. Nuevamente, como cuando concluíamos en apartado sobre Foucault, en la sociedad no se trata de obligar al individuo a emitir información sino de que desee hacerlo, y en forma constante. Bueno, hasta aquí el tema de hoy. Dos perspectivas sobre la relación entre tecnologías y poder. Es obvio que Foucault y Deleuze no serían buenos amigos para salir de compras, y quizá no alcanzaron a ver el potencial transformador –en un sentido de resistencias al poder y creación de nuevos discursos- de las nuevas tecnologías. Sin embargo, sus posi- ciones nos conducen a pensar críticamente sobre nuestra cotidianeidad y nuestro trato habitual con las tecnologías. Espero que no se hayan deprimido, y en el caso de leer el caso del pobre despellejado mencionado en Vigilar y casti- gar recomiendo no hacerlo a la hora de la cena, Foucault es demasiado detallista. AACCTTIIVVIIDDAADD: Analizar el texto propuesto y luego construir un mapa conceptual con las ideas principales. Explique el concepto de panóptico social y de por lo menos dos ejemplos diferentes del concepto. Explique las concepciones políti- cas. Como se organiza y trabaja el poder para Foucault (visto desde el control).Cuál es la opinión de Deleuze acerca de las instituciones de control (encierro) en la actualidad. Que es la anatomo política para Deleuze?