El prólogo de Hebreos 1:1-4 presenta tres ideas principales: 1) Dios ha intervenido en la historia humana hablándonos primero a través de los profetas y ahora de forma definitiva a través de su Hijo, Jesucristo; 2) Jesucristo es el agente a través del cual Dios creó el universo y ahora sostiene todas las cosas; 3) Jesucristo se ha sentado a la diestra de Dios en las alturas luego de efectuar la purificación de nuestros pecados.