Para que una enfermedad sea considerada ocupacional debe cumplir cuatro criterios: 1) debe existir un agente nocivo en el ambiente laboral que pueda dañar la salud, 2) debe haber exposición del trabajador a ese agente, 3) debe existir una enfermedad claramente definida en términos clínicos y 4) debe existir evidencia de una relación causal entre la enfermedad y la exposición laboral. La enfermedad ocupacional se caracteriza por un inicio lento y progresivo que afecta la capacidad laboral