El documento describe los pasos para diagnosticar una enfermedad laboral. Primero, un médico del sistema público de salud emite un diagnóstico de sospecha de origen laboral y lo traslada a la inspección médica. Luego, la autoridad sanitaria transfiere la sospecha a la mutua para que emita un parte. Finalmente, el Instituto Nacional de la Seguridad Social toma la decisión final sobre si se reconoce la enfermedad como laboral.