Un buen negocio comienza con una buena idea, como una respuesta a un problema identificado o necesidad existente. Se requiere que la idea cumpla con una demanda insatisfecha y sea económicamente rentable, además de que se tengan las habilidades para desarrollarla. Una buena idea de negocio se basa en un producto o servicio que los clientes deseen y puedan pagar, y aprovecha los conocimientos y recursos disponibles.