Este documento discute el problema del maltrato escolar y la violencia entre estudiantes desde la perspectiva del docente. Explica que los conflictos son inevitables debido a las diferencias individuales, pero que la tolerancia y aceptación son importantes para promover la sana convivencia. También destaca el rol fundamental del docente para intervenir en situaciones de violencia, ser mediador de conflictos, y crear un clima de respeto donde todos los estudiantes se sientan incluidos.