Este documento discute la importancia de la educación sexual en la etapa escolar fundamental. Señala que los índices de embarazo adolescente son altos, especialmente entre estratos socioeconómicos más bajos, lo que perpetúa la pobreza. Aunque se ha avanzado, la educación sexual en Chile aún no está integrada en el currículum y se aborda de manera vaga. Propone implementar programas integrales de educación sexual y afectividad desde primer año básico, compartiendo la responsabilidad entre familia y escuela.