El documento presenta una discusión detallada sobre las imágenes bíblicas de la Iglesia como el nuevo pueblo de Dios y el Cuerpo de Cristo. Examina el uso de estas imágenes en la Biblia, la tradición, el Concilio Vaticano II y la reflexión teológica posterior. Resalta que estas imágenes enfatizan que todos los cristianos forman parte de un único pueblo con Cristo como cabeza, aunque existan diferentes funciones dentro de la Iglesia.