Japón se expandió por el Pacífico a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, adquiriendo Formosa, Corea y Manchuria. Esto se debió a su necesidad de recursos para su creciente población e industria, así como a su deseo de defenderse de China y Rusia. Derrotó a China en la guerra sino-japonesa de 1894-1895 y a Rusia en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905, estableciendo su dominio en Corea y Manchuria.