El documento de Félix Antonio Gómez Hernández aboga por superar el pensamiento pedagogicamente correcto y reconocer el valioso conocimiento que los docentes generan, especialmente en la integración de la tecnología en la educación y en la respuesta a problemas sociales actuales. Se enfatiza la importancia de que los maestros sean considerados como constructores de saber y actores esenciales en la toma de decisiones educativas. Finalmente, se critica la desconexión entre los responsables de políticas educativas y la voz de los docentes, lo que perjudica la mejora del sistema educativo.