Este documento explora la relación dialéctica entre teoría y práctica en la educación. Argumenta que para comprender plenamente la práctica docente, debemos examinar tanto nuestros propios supuestos como nuestras interacciones con los demás. También enfatiza la importancia de reconocer que tanto los individuos como la sociedad están en constante cambio y que los enfoques educativos deben adaptarse a estos cambios de manera crítica y reflexiva para promover el desarrollo humano.