JUECES
Integra uno de los 16 libros históricos que contiene el Antiguo Testamento.

Presenta al pueblo de Israel en una etapa crítica de su historia. Es el tiempo transcurrido entre
la penetración de las tribus hebreas en Canaány la instauración de la monarquía (1200 a 1020
a.C.). Las tribus israelitas se encuentran aisladas unas de otras, sin un gobierno central que les
asegure una cohesión interna; la única base de la unidad nacional es la fe en el Señor, el Dios
de Israel. Este pueblo que lucha por sobrevivir en medio de la adversidad, encuentra siempre
en la acción del Señor, la guía y la defensa a pesar de sus miserias.

Se origina por la recopilación de tradiciones sobre el período histórico en el que las tribus
israelitas llegan a la Tierra Prometida debiendo afrontar una larga lucha por los territorios
ocupados.

Fueron héroes, caudillos, salvadores promovidos y motivados por el espíritu del Señor. En ese
clima de inseguridad y anarquía que caracterizó a la penetración de los israelitas en Canaán,
los jueces se constituyeron en defensores de la “justicia”. Se pusieron al frente de una o varias
tribus y liberaron a sus hermanos de la opresión de otros pueblos.

Lo conforman dos introducciones, la primera que es de carácter histórico describe la
instalación de las tribus israelitas en Canaán; la segunda introducción expone una visión de
conjunto sobre la época de los jueces desde una perspectiva religiosa. Esta visión es presenta
desde un esquema cíclico:

Infidelidad

Castigo

Liberación

Súplica
Luego se relata una “Historia Fragmentaria y anecdótica de los jueces”, donde aparecen
mencionadas acciones militares y otros episodios que demuestran como el pueblo de Israel
cuando entra en contacto con otras tribus comienzan a adorar otros dioses y de allí la
necesidad que surjan estos salvadores inspirados por Dios, “los jueces”, que por su accionar
liberan al pueblo de la dominación de otros pueblos y reconcilian nuevamente la Alianza con el
Señor. Resulta interesante de señalar que aquí se encuentra relatada la historia de Sansón y
Dalila.Finaliza con dos “Apéndices” que fueron agregados una vez concluido el libro.

¿Qué verdad nos quiere trasmitir?
Cuando Israel es infiel al Dios de la Alianza, cae bajo el dominio de las naciones cuyas
costumbres había imitado1. Sin embargo, “el señor no abandona a su pueblo ni deja
desamparada a su herencia” (Sal. 94. 14). Con inagotable paciencia responde al clamor de su
pueblo oprimido, y le concede generosamente el perdón y la liberación.
Esta imagen de ese Dios, finalmente siempre misericordioso, que nos presenta el libro de los
jueces, termina de manifestarse plenamente en el Nuevo Testamento con la llegada de
Jesucristo. Desde allí y hasta nuestros días con palabras del Papa Francisco no debemos olvidar
que ese Jesús nunca se cansa de perdonar:
“…Creo que también nosotros somos este pueblo que, por un lado, quiere oír a
Jesús pero que, por otro, a veces nos gusta hacer daño a los otros, condenar a los
demás. El mensaje de Jesús es éste: La misericordia… Él se olvida, él tiene una
capacidad de olvidar, especial. Se olvida, te besa, te abraza y te dice solamente:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más» (Jn8,11). Sólo te da ese
consejo. .. Volvamos al Señor. El Señor nunca se cansa de perdonar, ¡jamás! Somos
nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón. Y pidamos la gracia de no cansarnos
de pedir perdón, porque él nunca se cansa de perdonar…”2

Prof. Ileana Carignano.

1

“Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos del Señor: se olvidaron del Señor, su Dios, y sirvieron a
los Baales y a las Aserás. La ira del Señor se encendió contra Israel, y los entregó a CusánRiseataim, rey
de Edóm, a quienes estuvieron sometidos durante ocho años. Los israelita clamaron al Señor, y él hizo
surgir un salvador que los libro.” (Jc. 3. 7-9)
2

Homilía del Santo Padre Francisco en la Parroquia de Santa Ana, Ciudad del Vaticano, 17-03-2013.

Jueces

  • 1.
    JUECES Integra uno delos 16 libros históricos que contiene el Antiguo Testamento. Presenta al pueblo de Israel en una etapa crítica de su historia. Es el tiempo transcurrido entre la penetración de las tribus hebreas en Canaány la instauración de la monarquía (1200 a 1020 a.C.). Las tribus israelitas se encuentran aisladas unas de otras, sin un gobierno central que les asegure una cohesión interna; la única base de la unidad nacional es la fe en el Señor, el Dios de Israel. Este pueblo que lucha por sobrevivir en medio de la adversidad, encuentra siempre en la acción del Señor, la guía y la defensa a pesar de sus miserias. Se origina por la recopilación de tradiciones sobre el período histórico en el que las tribus israelitas llegan a la Tierra Prometida debiendo afrontar una larga lucha por los territorios ocupados. Fueron héroes, caudillos, salvadores promovidos y motivados por el espíritu del Señor. En ese clima de inseguridad y anarquía que caracterizó a la penetración de los israelitas en Canaán, los jueces se constituyeron en defensores de la “justicia”. Se pusieron al frente de una o varias tribus y liberaron a sus hermanos de la opresión de otros pueblos. Lo conforman dos introducciones, la primera que es de carácter histórico describe la instalación de las tribus israelitas en Canaán; la segunda introducción expone una visión de conjunto sobre la época de los jueces desde una perspectiva religiosa. Esta visión es presenta desde un esquema cíclico: Infidelidad Castigo Liberación Súplica
  • 2.
    Luego se relatauna “Historia Fragmentaria y anecdótica de los jueces”, donde aparecen mencionadas acciones militares y otros episodios que demuestran como el pueblo de Israel cuando entra en contacto con otras tribus comienzan a adorar otros dioses y de allí la necesidad que surjan estos salvadores inspirados por Dios, “los jueces”, que por su accionar liberan al pueblo de la dominación de otros pueblos y reconcilian nuevamente la Alianza con el Señor. Resulta interesante de señalar que aquí se encuentra relatada la historia de Sansón y Dalila.Finaliza con dos “Apéndices” que fueron agregados una vez concluido el libro. ¿Qué verdad nos quiere trasmitir? Cuando Israel es infiel al Dios de la Alianza, cae bajo el dominio de las naciones cuyas costumbres había imitado1. Sin embargo, “el señor no abandona a su pueblo ni deja desamparada a su herencia” (Sal. 94. 14). Con inagotable paciencia responde al clamor de su pueblo oprimido, y le concede generosamente el perdón y la liberación. Esta imagen de ese Dios, finalmente siempre misericordioso, que nos presenta el libro de los jueces, termina de manifestarse plenamente en el Nuevo Testamento con la llegada de Jesucristo. Desde allí y hasta nuestros días con palabras del Papa Francisco no debemos olvidar que ese Jesús nunca se cansa de perdonar: “…Creo que también nosotros somos este pueblo que, por un lado, quiere oír a Jesús pero que, por otro, a veces nos gusta hacer daño a los otros, condenar a los demás. El mensaje de Jesús es éste: La misericordia… Él se olvida, él tiene una capacidad de olvidar, especial. Se olvida, te besa, te abraza y te dice solamente: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más» (Jn8,11). Sólo te da ese consejo. .. Volvamos al Señor. El Señor nunca se cansa de perdonar, ¡jamás! Somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón. Y pidamos la gracia de no cansarnos de pedir perdón, porque él nunca se cansa de perdonar…”2 Prof. Ileana Carignano. 1 “Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos del Señor: se olvidaron del Señor, su Dios, y sirvieron a los Baales y a las Aserás. La ira del Señor se encendió contra Israel, y los entregó a CusánRiseataim, rey de Edóm, a quienes estuvieron sometidos durante ocho años. Los israelita clamaron al Señor, y él hizo surgir un salvador que los libro.” (Jc. 3. 7-9) 2 Homilía del Santo Padre Francisco en la Parroquia de Santa Ana, Ciudad del Vaticano, 17-03-2013.