El documento describe la escultura románica en la portada de la Abadía de San Pedro de Moissac del siglo XII. Representa el Apocalipsis de San Juan en el tímpano, con Cristo en majestad rodeado de los cuatro evangelistas. Las figuras se adaptan al marco arquitectónico y convergen sus miradas en Cristo. El programa iconográfico instruía moralmente a los fieles sobre el destino de sus almas y la necesaria sumisión al orden establecido.