La atmósfera terrestre se formó a partir de gases volcánicos y evolucionó hacia su composición actual, dominada por nitrógeno, oxígeno y vapor de agua. Cumple funciones vitales como regular la temperatura mediante el efecto invernadero, proteger de la radiación y proporcionar oxígeno y dióxido de carbono. Sin embargo, la contaminación atmosférica por combustibles fósiles y CFC amenaza este delicado equilibrio, causando efectos como lluvia ácida y destrucción de la capa de ozono