La Sexta Cruzada involucró un acuerdo diplomático entre Federico II de Alemania y el sultán Al-Kamil en 1229. Los cristianos recuperaron Jerusalén y otras ciudades, mientras que los musulmanes mantuvieron control sobre la Cúpula de la Roca. El tratado aumentó el comercio entre Oriente y Occidente, pero dejó problemas sin resolver y Jerusalén indefensa luego de la tregua, siendo eventualmente reconquistada por los musulmanes en 1244.