El documento aborda la importancia de la protección radiológica en la práctica de los técnicos radiólogos y destaca la necesidad de mejorar la educación y la competencia en la gestión de pruebas médicas. Se evidencia que un 30% de las pruebas radiológicas carecen de fundamento científico y se recomienda la sistematización de las indicaciones para optimizar la eficiencia del gasto sanitario. La comunicación y educación del paciente son clave para fomentar la corresponsabilidad en la salud.