Las úlceras por presión son lesiones de la piel causadas por la presión prolongada sobre una zona corporal, lo que disminuye la circulación sanguínea y causa necrosis isquémica. Se producen comúnmente en pacientes encamados o sentados por largos períodos y pueden prevenirse mediante cambios posturales regulares y el uso de dispositivos que alivien la presión sobre las prominencias óseas.