La profesora Jane Plant, tras sufrir múltiples recidivas de cáncer de mama, decidió eliminar los lácteos de su dieta y atribuye su recuperación a esta decisión, estableciendo una posible relación entre el consumo de leche de vaca y el cáncer. Plant argumenta que la leche, diseñada para terneros, es perjudicial para los humanos, causando diversas enfermedades y problemas de salud, incluida la producción de mucosidad que afecta el sistema respiratorio. En su libro y a través de su experiencia, alienta a otros a considerar una dieta sin lácteos, respaldada por su éxito y los resultados en otras mujeres con cáncer.