Los aztecas establecieron su capital, Tenochtitlán, en el centro del Valle de México en el siglo XIV. Creían que los dioses les habían prometido ese lugar. Practicaban sacrificios humanos para alimentar a los dioses. La sociedad azteca estaba bien organizada con un líder supremo, clases sociales, y una economía próspera basada en la agricultura, el comercio y tributos de otros pueblos.