El documento describe el rol del docente en el proceso de lectura y escritura. Explica que el docente debe crear un ambiente de aprendizaje en el aula que sea constructivo y genere dos facetas: 1) un hábitat lecto-escritor con actividades como escribir en la pizarra y leer cuentos, y 2) intervenciones específicas como aclarar dudas y plantear conflictos. También debe formar un grupo en el centro para analizar logros, fracasos y errores constructivos.