El manierismo en pintura se caracterizó por figuras alargadas y posturas precarias, atención meticulosa a los detalles y uso de colores irracionales y luces teatrales. En escultura, se exageraron las proporciones humanas y se mostraron emociones intensas. La arquitectura manierista alteró las proporciones clásicas con vanos curvos, dobles columnas y juegos de luces y sombras.